Las 5 Frases que nunca debes decir delante de tu jefe despues de beberte 7 refrescos
Jul4
Hola amigos,
Asistir a reuniones de Departamento encierra un peligro que a veces, insensatos de nosotros, no alcanzamos a calibrar en su justa y necesaria medida. En la mayoría de los casos, y a pesar de la tan manida revolución en management 2.0 de la que se habla cada vez más (esa que dice que tu jefe debe ser un tio perita que te invita a cañas y te envía emails con fotos de tías en bolas), repito, en la mayoría de los casos tus superiores suelen ser entes abstractos. Personas que están ahí, que viajan, que comen en sitios guay’s, que fruncen el ceño mirando tablas de Excel, que no saben lo que es un blog o que te banean el acceso a Myspace por su alto contenido en sexo explícito. Luego él seguramente asista a locales de Lindy Hop o le guste que lo sodomicen. Pero él, como adalid de lo que es bueno para tu sucia y esponjosa mente, te corta el acceso al Twitter.
“¿Dónde reside el peligro entonces, tío bueno, macizo, que te metía de todo menos dinero en el banco?” os preguntaréis algunos.
¿Reside el peligro en que tu jefe te proponga un meeting privado en su habitación?
¿Quizás reside el peligro en que te enganche dos horas en la cena para hablarte de [a] sus tiempos de mozo joven, en los que perseguía a muchachas por las calles al ritmo de Caco Senante o [b] lo interesante del nuevo horizonte que se abre tras la crisis en los mercados emergentes de sosa cáustica?
¿O reside el peligro en que te quieran llevar a un club de alterne, como todos los años, cargando los gastos a la cuenta de explotación como “Gastos de Representación” y tú, como eres el nuevo, tengas que mantener relaciones con aquella meretriz que siempre entrevistan en Callejeros?
No amigos, no. Es más sencillo que todo esto. Los subordinados, por naturaleza, somos entes volátiles de fácil exaltación. O gente que mea más que bebe, como lo queráis llamar. Normalmente nuestro contacto con el cuerpo directivo es, como diría mi padre, cortito y con sifón. Ergo es normal que, tras dos copas de vino, entables conversaciones pseudoprofundas con algún Market Manager para tratar de agradar al nota’s de turno y que en el próximo Proletariado’s Evaluation Meeting te suban un 3% de sueldo y así puedas comprarte por fin el Ferrari que siempre anhelaste. Lo que no es normal es que, tras dos botellas de vino a cara perro y tres combinados de alto pelaje, trates al Market Manager como si fuera El Lobi, ese grandísimo amigo tuyo que hace marionetas con el pene.
Aquí reside el peligro, amigos y jóvenes aspirantes a erradicar la SGAE.
El peligro asociado al momento en que te relajas, te creces por el chiste anterior que hizo gracia, ves que te tratan como a uno más e, ipso factum gel, comienzas a soltar toda la mierda que llevas acumulando durante los tres días que dura la convención.
Para nosotros, y desde nuestra siempre humilde opinión, hay Cinco Frases que nunca se deben pronunciar delante de un superior. Hay muchas más, cierto es, pero esto es como los azucarillos y los cánidos: mejor en pocas dosis, que si no os quedaréis ciegos.
Ahí van.
Frase 1 – “Pues yo a la Romina Soler le metía todo lo gordo”. Siendo esta señora la responsable de RR.HH. en España y Portugal, la cual tiene un affaire con el Digital Manager que nadie sabe. Bueno, ellos si lo saben, porque en horas de oficina se restriegan los genitales a razón de cuarto por hora.
Frase 2 – “¿Alguien quiere otro cubatilla, que pago yo?”. Recuerda que el jefe no bebe Larios, sino algo así como Ginebra John Stockton, a 700 euros la botella en Harrod’s y distribuidores especializados como el Spar. Y decir cubatilla te rebajara ante ellos a un grado de subnormalidad el cual, por suerte, te importa casi tanto como que Coto Matamoros haya decidido suicidarse.
Frase 3 – “Yo por ir a ese congreso en EE.UU. me follo a quien haga falta”. Todo esto de pie mientras el resto está sentado en la mesa, disfrutando de un solomillo poco hecho. Suponiendo que eres hombre, solo quedarás como un salido, un gilipollas, un borracho o todo junto. Si suponemos que eres mujer, y digamos que el machismo está bastante implantado en la oficina como suele ser, quedarás como una zorra a la cual hay que ascender rápido. Ambicioso, sí, pero peligroso. O es que no has visto La Hoguera de las Vanidades.
Frase 4 – “Pues yo a la Claudia San Juan le metía todo lo gordo”. Cuando Claudia San Juan es una chica la cual es tímida no porque sea así de encantadora y tenga ese bien estar que rezuma por los poros, sino que es tímida porque tiene graves problemas depresivos debido a que el Controller Financiero la aborda en la sala del café con lindas frases como “tengo el asiento contable rebosando, ¿me ayudas a aprovisionar la Gran Cuenta?”
Frase 5 – “Me gusta lo que hago, y quiero ascender rápido”. Si dices esto, ESTÁS MUERTO. Tu jefe te invitará a su casa a comer, conocerás a su mujer Cindy (venezolana de grandes pechos y responsable de negocio para EMEA de Hamburguelas Uranga Corp.), empezarás a acudir a reuniones del Club de Polo de Limón en las cuales tu jefe te iniciará en los puros habanos y el cognac francés de mil duros, ascenderás rápido, te hipotecarás hasta el hipotálamo, te casarás con la hija del Reverendo Matthews, tendrás hijos rubios y con tendencias a la drogadicción, vivirás en las afueras en una casa con barbacoa y sala de proyección y, cuando te quieras dar cuenta, estarás esnifando cocaína en un baño de mármol negro justo antes de entrar en una reunión del Consejo de Dirección.
También puede ocurrir que el Operations Manager te siga el rollo tras 6 leñazos y, tras confesarle que le metías todo lo gordo a Romina Soler, te diga algo así como “chaval, mientras yo siga en esta empresa, aquí tienes futuro”. Acto seguido le meterá cuello a una joven, le propondrá bañarse en la playa y retozar en la arena, la joven rechazará la propuesta y el Operations Manager, despechado y con la mirada turbia por el Salamanquesa Scotch Whisky, se meterá debajo la ducha de la playa con ropa y Blackberry incluida. El día siguiente te mencionará en su presentación de departamento como “un ejemplo a seguir para los nuevos talentos de la empresa”, por tu dedicación y savoir faire.
Pero eso, amigos, es lo menos que nos merecemos.
Controversias comiendo japones en el Distrito Norte
Jul6
Muy buenas tardes, amigos, amigas, alimañas, pollos de goma y ceniceros rosas,
El otro día estuvimos haciendo un pica – pica en un restaurante japonés mi socio y yo, celebrando el éxito rotundo que obtuvo el CaballoMaera #1 en el último Salón del Cómic. Y nos dijimos el uno al otro (a la vez, con acento andaluz y tocando madera): “Ofú canío… ¿qué te paece si hasemo una crítica de tan apresiao lugá? En totá, ya que nunca ponemo cozas zeria, ar meno que la ente coma perita, ¿eh o no, suprimo?”.
Así que, haciendo acopio de valor y asumiendo que con esta crítica seguiremos follando más de lo que quisiéramos, nos hemos propuesto ser críticos gastronómicos de alto copete y aires de grandeza por un día. Eso sí, siempre desde un punto de vista iconoclasta, anacoreta y con ciertas reminiscencias del Mester de Clerecía, que por algo nos han educado en colegio’s de pago.
El restaurante en cuestión creo que se llamaba Kabuki, o Kentucky, o alguna palabra de mied-da de esas que tienen dieciocho “kas” y parece que tienes la cara de Isiah Thomas comiendo castañas asadas cada vez que las pronuncias.
En la entrada habían puesto una puerta, y de estas de tirar hacia afuera, nada de pomos, cosa que apreciamos realmente en los restaurantes ya que puedes entrar a la localización perfectamente a través de ellas. Útil de verdad. Por ahora, todo debuti.
Nada más entrar nos parece ver a Scarlett Johansson revolcándose en arroz con Kate (de Lost) mientras comen sandía a bocados, pero es cosa de la iluminación del local. Mientras esperamos a que nos asignen mesa, observamos que la gente se lo está pasando bastante bien cenando, cosa que nos alegra el corazón después de una dura jornada laboral como testeadores de langostinos de San Lúcar.
Una vez dentro, pudimos discernir que había comida en algunas de las mesas, por lo que nos miramos con cara de alivio al saber que estábamos en el lugar correcto: un lugar donde sirven alimentos. Y alimentos para humanos, además. Todo un detalle.
El hilo musical es el más correcto posible: un poco de baladas electrónicas, algo de house cantadito y mucho chill out de la escuela de Roger Sánchez. Lo que nos flipa, vamos. Para animar los postres y enternecer a las parejas para que pidan más vino pinchan algo de xxLOS SABANDEÑOSxx y Caco Senante. Todo muy atmosférico y zen.
El servicio era aproximadamente como esperábamos: personas con dos ojos, dos orejas, una nariz, una boca, y capaces de respirar en la tropósfera. Apuntaban en una especie de libreta de papel con algo que presumimos era un lápiz Staedler, de los de euro y medio. Había alguna camarera que incluso se lo aprendía todo de memoria, cosa que nos dejó muertos. Mortá mortá.
Y por supuesto… ¡qué maravilla de palillos! ¡De madera pura… y te daban dos! Sólo con eso ya se ganaron nuestra confianza. Volveremos.
¿Y la comida? La comida es lo de menos. El sushi tenía arroz y la sopa era líquida. Todo lo demás que os contásemos sería puramente ornamental y no viene al caso en una crítica gastronómica.
Ahora viene lo gracioso.
Esa noche acabamos, como siempre, con 5 gin tonic’s con pepino entre pecho y espald… bueno, entre abdomen y lumbares. Bien fornidos y tersos, además. Vaya, que yo me follaba.
Y que, por favor, nuestro jefe no lea esto, ya que le dijimos que llegaríamos tarde a la oficina porque, oh casualidades de la vida, la maldita Renfe llegaba con retraso. Gracias, Renfe, por tu apoyo.
xxRESPECTxx
PD: os dejamos la localización de sus dos franquicias, por si queréis ir.
PD2: [modo graciosito: OFF] El restaurante es cojonudo, amigos. Recomendable 100%, cortesía de nuestro amigo Fer [modo graciosito: ON]
El Boletín de Noticias que nunca quiso dar la CNN
Jun4
Amigos y adictos como nosotros a las carreras de galgos,
En este post nos vamos a salir de nuestra tónica habitual, digamos algo así como salirse del tiesto o tomar las de Villadiego, para informaros de tres cosas que, al menos a nosotros, nos han quitado el sueño durante toda la noche de ayer, viéndonos obligados a beber cerveza hasta caer inconscientes leer poemas de Rimbaud y Walt Whitman a la luz de las velas para poder conciliar el sueño. El sueño nos alcanzó cuando despuntaba el alba y gorgojeaban los periquitos de la vecina del quinto primera.
Estas tres cosas o Sucesos de Alto Calado son:
1. Ha muerto Michael Jackson. Imaginamos que no os habréis enterado aún, pero nosotros lo sabemos gracias a que mantenemos una gran relación con la familia Jackson, en concreto con Peter, el cual nos lo contó anoche via Tuenti.
2. El Surimi de Gato ha subido 52 céntimos en todos los Mercadona’s del sureste asiático. Esto afecta directamente al precio del barril de crudo (no entendemos qué les cuesta servirlo cocinado, ya que están), a las tarifas infantiles de Port Aventura y a las bragas de agujeritos.
3. Ayer los amigos de BRM nos nombraron blog del día. Mientras enjugamos las lágrimas, sólo podemos decir que todos los que forman ese equipo de profesionales son las más bellas personas que han pisado este mundo desde que murió Mufasa, padre de Simba.
Sin más ni menos, sin más ni menos, os dejamos seguir trabajando en vuestros quehaceres habituales, ya sea soplar vidrio, rellenar pimientos morrones con foie-grás o terminar la partida al Tozudo con vuestro ex.
Feliz fin de semana y quedad con Dios.
![borracho_0[1] borracho_0[1]](http://www.caballomaera.com/wp-content/uploads/2009/07/borracho_01.jpg)
![633563103518099126-danger[1] 633563103518099126-danger[1]](http://www.caballomaera.com/wp-content/uploads/2009/07/633563103518099126-danger1-240x300.jpg)
![146143[1] 146143[1]](http://www.caballomaera.com/wp-content/uploads/2009/07/1461431.jpg)


















