Las 5 Frases que nunca debes decir delante de tu jefe despues de beberte 7 refrescos

30
jul
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Hola amigos,

 

Asistir a reuniones de Departamento encierra un peligro que a veces, insensatos de nosotros, no alcanzamos a calibrar en su justa y necesaria medida. En la mayoría de los casos, y a pesar de la tan manida revolución en management 2.0 de la que se habla cada vez más (esa que dice que tu jefe debe ser un tio perita que te invita a cañas y te envía emails con fotos de tías en bolas), repito, en la mayoría de los casos tus superiores suelen ser entes abstractos. Personas que están ahí, que viajan, que comen en sitios guay’s, que fruncen el ceño mirando tablas de Excel, que no saben lo que es un blog o que te banean el acceso a Myspace por su alto contenido en sexo explícito. Luego él seguramente asista a locales de Lindy Hop o le guste que lo sodomicen. Pero él, como adalid de lo que es bueno para tu sucia y esponjosa mente, te corta el acceso al Twitter.

 

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“¿Dónde reside el peligro entonces, tío bueno, macizo, que te metía de todo menos dinero en el banco?” os preguntaréis algunos.

¿Reside el peligro en que tu jefe te proponga un meeting privado en su habitación?

¿Quizás reside el peligro en que te enganche dos horas en la cena para hablarte de [a] sus tiempos de mozo joven, en los que perseguía a muchachas por las calles al ritmo de Caco Senante o [b] lo interesante del nuevo horizonte que se abre tras la crisis en los mercados emergentes de sosa cáustica?

¿O reside el peligro en que te quieran llevar a un club de alterne, como todos los años, cargando los gastos a la cuenta de explotación como “Gastos de Representación” y tú, como eres el nuevo, tengas que mantener relaciones con aquella meretriz que siempre entrevistan en Callejeros?

 

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No amigos, no. Es más sencillo que todo esto. Los subordinados, por naturaleza, somos entes volátiles de fácil exaltación. O gente que mea más que bebe, como lo queráis llamar. Normalmente nuestro contacto con el cuerpo directivo es, como diría mi padre, cortito y con sifón. Ergo es normal que, tras dos copas de vino, entables conversaciones pseudoprofundas con algún Market Manager para tratar de agradar al nota’s de turno y que en el próximo Proletariado’s Evaluation Meeting te suban un 3% de sueldo y así puedas comprarte por fin el Ferrari que siempre anhelaste. Lo que no es normal es que, tras dos botellas de vino a cara perro y tres combinados de alto pelaje, trates al Market Manager como si fuera El Lobi, ese grandísimo amigo tuyo que hace marionetas con el pene.

 

Aquí reside el peligro, amigos y jóvenes aspirantes a erradicar la SGAE.

 

El peligro asociado al momento en que te relajas, te creces por el chiste anterior que hizo gracia, ves que te tratan como a uno más e, ipso factum gel, comienzas a soltar toda la mierda que llevas acumulando durante los tres días que dura la convención.

Para nosotros, y desde nuestra siempre humilde opinión, hay Cinco Frases que nunca se deben pronunciar delante de un superior. Hay muchas más, cierto es, pero esto es como los azucarillos y los cánidos: mejor en pocas dosis, que si no os quedaréis ciegos.

 

Ahí van.

 

Frase 1 – “Pues yo a la Romina Soler le metía todo lo gordo”. Siendo esta señora  la responsable de RR.HH. en España y Portugal, la cual tiene un affaire con el Digital Manager que nadie sabe. Bueno, ellos si lo saben, porque en horas de oficina se restriegan los genitales a razón de cuarto por hora.

Frase 2 – “¿Alguien quiere otro cubatilla, que pago yo?”. Recuerda que el jefe no bebe Larios, sino algo así como Ginebra John Stockton, a 700 euros la botella en Harrod’s y distribuidores especializados como el Spar. Y decir cubatilla te rebajara ante ellos a un grado de subnormalidad el cual, por suerte, te importa casi tanto como que Coto Matamoros haya decidido suicidarse.

Frase 3 – “Yo por ir a ese congreso en EE.UU. me follo a quien haga falta”. Todo esto de pie mientras el resto está sentado en la mesa, disfrutando de un solomillo poco hecho. Suponiendo que eres hombre, solo quedarás como un salido, un gilipollas, un borracho o todo junto. Si suponemos que eres mujer, y digamos que el machismo está bastante implantado en la oficina como suele ser, quedarás como una zorra a la cual hay que ascender rápido. Ambicioso, sí, pero peligroso. O es que no has visto La Hoguera de las Vanidades.

Frase 4 – “Pues yo a la Claudia San Juan le metía todo lo gordo”. Cuando Claudia San Juan es una chica la cual es tímida no porque sea así de encantadora y tenga ese bien estar que rezuma por los poros, sino que es tímida porque tiene graves problemas depresivos debido a que el Controller Financiero la aborda en la sala del café con lindas frases como “tengo el asiento contable rebosando, ¿me ayudas a aprovisionar la Gran Cuenta?”

Frase 5 – “Me gusta lo que hago, y quiero ascender rápido”. Si dices esto, ESTÁS MUERTO. Tu jefe te invitará a su casa a comer, conocerás a su mujer Cindy (venezolana de grandes pechos y responsable de negocio para EMEA de Hamburguelas Uranga Corp.), empezarás a acudir a reuniones del Club de Polo de Limón en las cuales tu jefe te iniciará en los puros habanos y el cognac francés de mil duros, ascenderás rápido, te hipotecarás hasta el hipotálamo, te casarás con la hija del Reverendo Matthews, tendrás hijos rubios y con tendencias a la drogadicción, vivirás en las afueras en una casa con barbacoa y sala de proyección y, cuando te quieras dar cuenta, estarás esnifando cocaína en un baño de mármol negro justo antes de entrar en una reunión del Consejo de Dirección.

 

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También puede ocurrir que el Operations Manager te siga el rollo tras 6 leñazos y, tras confesarle que le metías todo lo gordo a Romina Soler, te diga algo así como “chaval, mientras yo siga en esta empresa, aquí tienes futuro”. Acto seguido le meterá cuello a una joven, le propondrá bañarse en la playa y retozar en la arena, la joven rechazará la propuesta y el Operations Manager, despechado y con la mirada turbia por el Salamanquesa Scotch Whisky, se meterá debajo la ducha de la playa con ropa y Blackberry incluida. El día siguiente te mencionará en su presentación de departamento como “un ejemplo a seguir para los nuevos talentos de la empresa”, por tu dedicación y savoir faire.

 

Pero eso, amigos, es lo menos que nos merecemos.

Caballo Maera® #1

28
may
5

Camaradas,

Bienvenidos a nuestro blog de economía. Hoy, y como primer post, intentaremos explicar nuestra postura para salir lo antes posible de la crisis, la cual Caballo Maera Caballo Maera Caballo Maera Caballo Maera, Caballo Maera Caballo Maera Caballo Maera.

¿Caballo Maera? ¡Caballo Maera! Pero, claro, si desciende el ratio de rentabilidad del caso Nascar de los fondos de inversión Caballo Maera Caballo Maera, Caballo Maera Caballo Maera. Esto algo que esperábamos, ya que la actual coyuntura económica Caballo Maera Caballo Maera, ¡Caballo Maera!

Ya lo dijo premonitoriamente el nobel de economía Keynes a principios de siglo, dentro del marco de la Crisis del Linimento que azotó Arkansas:

“…de las fauces de una crisis estructural como la que nos ocupa solo se podrá salir si Caballo Maera, Caballo Maera y ante todo Caballo Maera”

Muchas gracias y un saludo,

Caballo Maera.

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PD: Bienvenidos a nuestra web, amigos. Os dejamos el enlace para que os bajéis nuestra singular “Obra de Prosa y Verso: una Oda sincera a Mariquita Perez”, la cual nos ha costado sangre, sudor y cerveza a mansalva. Pero la cerveza nunca ocupa lugar, ya que la barriga que tenemos es de no hacer deporte, claro. Esto…ah sí, esperamos que os guste. Y si no, TE DENUNNNNNNCIOOOOO (como diría nuestro ibicenco Diógenes patrio).

PD2: Seguramente Google nos cerrará el blog por mala praxis, pero hay que subir el Page Rank a tope.